miércoles, 2 de junio de 2010

Miércoles 2 de junio 2010

Análisis elecciones en Colombia


Luis A. Varela, La ola verde apenas toco la playa
Ex-Embajador en
Colombia

El resultado de las elecciones de el último Domingo en Colombia no dejan lugar a duda: La ola verde no pasó de ser un fenómeno mediático, casi un espejismo, que apenas alcanzó a tocar la playa frente al arrollador triunfo de Juan Manuel Santos en la urnas, en unas elecciones en que las encuestas –totalmente erradas- preveían un empate técnico entre los dos principales contendientes. Nada más lejos de la realidad ante el que desinflaron todas las expectativas creadas.
Como se explica el resultado: La prensa colombiana e internacional, algunos analistas no carentes de cierta parcialidad y las salidas un poco originales de un candidato que de verde sólo tiene la bandera, pues nunca hizo planteamiento serio en materia ecológica , crearon un fantasma llamado Antanas Mockus.

Lo presentaron como un mago capaz de transformar a Colombia de la nada, disfrazándolo incluso de fenómeno emergente y novedoso, cuando Mockus ha tenido ya una larga exposición en la política colombiana en los últimos veinte años. Alcalde de Bogotá dos veces, precandidato a la Presidencia y candidato a la Vice-Presidencia, todo lo cual comenzó como Rector de la Universidad Nacional, la más politizada y radical del país. A quién se le ocurrió compararlo con Obama, o en el peor de los casos con Fujimori? Nada más alejado de la realidad.
Con un discurso chato, una simbología que recordaba nostálgicamente para algunos al movimiento hippie, ejercicios de yoga en las tarimas de los encuentros públicos, un lápiz y un girasol Mockus y sus seguidores pretendieron inflar un globo verde que se desinfló con la misma facilidad con la que lo inflaron.

En los debates se mostró dubitativo, poco preciso, evasivo y sin propuestas concretas, hablando de educación y salud, como todos los demás, sin nunca plantear verdaderas soluciones a los problemas que afronta el país. Afirmó su compromiso a seguir las políticas de mano dura contra la guerrilla a sabiendas de que en ese campo la credibilidad suya dista mucho de la de Santos. Con mensajes, flores y lápices no se derrota a una guerrilla y eso bien lo sabe el pueblo colombiano, que ya pasó por una amarga experiencia de negociaciones fallidas que sirvieron como un segundo aire a los vieja y radical narco-guerrilla de las FARC.
La candidatura de Mockus sirvió también de caja de resonancia para que muchos contradictores del Gobierno montaran sobre ella una campaña de ataques - desde distintos flancos - contra el propio Presidente Uribe, a quien la opinión pública sigue considerando el mejor que haya tenido el país en los últimos cincuenta años, y la figura de más popularidad de Colombia.
Sus partidarios hicieron circular en la última semana un manifiesto firmado para decenas de intelectuales extranjeros apoyando la candidatura de Mockus,
como si ello tuviera algún efecto en el votante colombiano. Es obvio que no lo tuvo salvo para los que ya habían comprometido su apoyo a Mockus.

Lo que viene: En tres semanas más el pueblo colombiano irá de nuevo a las urnas, esta vez para elegir al Presidente y difícilmente veremos un resultado distinto al de este Domingo.
Dentro de la realidad política colombiana los acomodos de fuerzas, con un Germán Vargas Lleras en un sólido tercer lugar, un Partido Conservador más cercano a las ideas de Santos que a las de Mockus, y un Partido Liberal, en el limbo casi de su desaparición, pero cuyo candidato anunció desde ya que dejaría en libertad a sus seguidores para votar por quien crean que es el mejor, auguran el triunfo del Partido de la U y de su candidato Juan Manuel Santos.
Una alianza entre Mockus y el Polo Democrático, no sólo es difícil, no sólo porque este mismo la rechazó para la primera vuelta, sino porque pondría al mismo Mockus en contradicción con su predicado de que “no todo se vale para ganar”, aparte de que matemáticamente no tendría ningún sentido.
Por demás está decir que al pueblo colombiano lo tiene sin cuidado lo que opine el Presidente Chávez sobre las elecciones y que esa opinión no ha tenido efecto alguno en la voluntad popular.
Definitivamente
como lo hemos sostenido en varias ocasiones, muy a pesar de lo que dicen sus detractores, el gran elector de Colombia se llama Alvaro Uribe Vélez un hombre que le habla al oído y al corazón del pueblo colombiano.